¿Por qué y para qué una Asociación Guatemalteca de Humanistas Seculares? - Humanistas Guatemala
Somos un grupo de personas no-creyentes que defiende la libertad de pensamiento, consciencia, expresión y religión, para la construcción de una sociedad libre e incluyente, en donde nadie sea perseguido por su raza, sexo, orientación sexual, identidad de género, creencias religiosas o su falta de ellas.
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¿Por qué y para qué una Asociación Guatemalteca de Humanistas Seculares?

Juan Pedro Steibel
Profesor Asociado de Genética Animal
Departamentos de Producción Animal y de Pesca y Vida Silvestre
Michigan State University1.

Últimamente he estado siguiendo en las redes sociales la creación de la Asociación Guatemalteca de Humanistas Seculares y, justamente, un contacto en una de esas redes sociales me propuso que le escriba mi parecer al respecto.

Me gustó la idea.

Primero debería comenzar (perdónenme la palabra) confesándome: Hasta que lo ví en las redes sociales un par de meses atrás no tenía la menor idea de lo que es el Humanismo Secular. Pero viendo a gente que respeto mucho poniéndole mucha energía a ese tema, se despertó mi curiosidad.

¿Qué es el Humanismo Secular? ¿Para qué quieren los guatemaltecos tener esa asociación? ¿Para qué quieren estos guatemaltecos tener esa asociación?

Bueno, vamos por partes. He podido entender que el Humanismo Secular es básicamente una visión del mundo según la cual todos sistemas de creencia (políticos, religiosos, etc.) deben sustentarse en pruebas al alcance de toda persona dispuesta a probarlo. O sea, los humanistas seculares aprecian la búsqueda constante de una verdad objetiva (objetiva en el sentido que puede probarse de alguna manera sin recurrir a creer ciegamente lo que otro diga). Por lo tanto, cualquier explicación de un fenómeno que utilice razones sobrenaturales (de cualquier tipo) no es considerada válida por los humanistas seculares.

Por supuesto que esta definición o caracterización del Humanismo Secular es muy reducida y hay muchos otros puntos muy interesantes de los cuales podría hablarse. Pero en vez de intentar guitarrear, podría recomendar que aquellos lectores genuinamente interesados en abundar al respecto (y a los cuales el autobús los deje cerca) se acerquen a las disertaciones que ocurrirán este jueves 17 de Julio  a las 6 PM en el Teatro Lux. O si leyeron esto tarde, acérquense a la asociación para conocer el Humanismo Secular en más detalle. La buena noticia es la siguiente: No es una secta, sino todo lo contrario y nadie les va a hacer creer disparates nocivos.

Mas allá de escudriñar las posibles fuentes de las cuales aprender más del tema, luego de haber entendido esto me puse a sopesar los pro y los contra de abrazar esto y, luego, de tener una asociación de gente que cultiva esta visión a la vuelta de casa. ¿Para qué?

No sé si he agotado ya todas las posibilidades en cuanto a responder esta última pregunta. Pero si que he observado algunas buenas. La primera buena razón para abrazar este sistema de creencias es que somos menos susceptibles a que nos mientan o a que nos “vendan un buzón”. En efecto, en muchos casos las creencias sobrenaturales (especialmente las religiosas) sirven para que se sigan ciertos principios o tradiciones (o dogmas) sin mayor cuestionamiento. Puede parecer inofensivo (y serlo en algunos casos) pero en muchísimos casos termina siendo terriblemente nocivo el creer a piesjuntillas lo que otra persona (o grupo de personas) nos dice que debemos creer sólo porque le ponen el nombre de “religión”. Y peor aún: es mas nocivo luego vivir la vida de acuerdo a esos dogmas de dudoso pero sacrosanto origen.

Segundo: aceptar explicaciones sobrenaturales es paralizante para el progreso de la humanidad. No nos engañemos. Si se ha encontrado, por ejemplo, tratamiento para la lepra o ciertas enfermedades es porque algunos “curiosos” no se creyeron eso de que eran “un castigo divino” y comenzaron a sistematizar e intentar ampliar el conocimiento sobre ese mal. Lo mismo puede decirse de conocimientos utilísimos en materia de astronomía, evolución, genética, etc., que han sido cuestionados dogmáticamente por religiones (ejemplo: El papa versus Galileo) o por partidos políticos (ejemplo: la Internacional Socialista versus Vavilov).

En fin. Puedo listar muchas más razones por las cuales no creer ciegamente en dogmas y en cambio preguntar, buscar, indagar, es bueno para la salud (individual y de la humanidad). Y esas son todas buenas razones para asistir a reuniones de una asociación de humanistas seculares antes que a un oficio religioso.

Ahora bien, algún lector pensará: claro, para este es fácil porque debe ser ateo, agnóstico o lo-que-sea y por lo tanto puede hablar livianamente de esta idea de “no creer”. Puede ser que así sea, no lo discuto, porque como dijo alguien: el problema no suele ser adoptar nuevas ideas, sino desprenderse de las viejas ideas que contradicen a las nuevas.

Independientemente de dónde parte cada uno en su cosmovisión (religioso, supersticioso, escéptico, agnóstico, ateo), sería bueno intentar aprender lo que el otro piensa. Yo no creo en dios y sin embargo conozco bastante las creencias (parecidos y diferencias) de las religiones judeocristianas que son las profesadas por la mayoría de los que me rodean.

Y por eso sólo (conocer lo diferente), creo que es positivo que en Guatemala exista una organización como esta al alcance de todos: creyentes, agnósticos y desorientados.

Seamos sinceros: La iglesia católica se encuentra muy arraigada en esa sociedad. En los últimos años (décadas) las iglesias cristianas protestantes (que en muchos aspectos sociales son más fundamentalistas que la Iglesia de Roma) han tenido un crecimiento exponencial. La religiosidad Maya (más o menos pura, o sincretizada con elementos de la tradición judeocristiana) también es profesada. Todas esas religiones condicionan con su visión de la vida a miles de personas. Entonces: ¿Por qué no tener un ámbito de reunión para los que “no creen by default”? ¿Por qué no brindar un marco de organización y difusión formal (muchísimo más humilde que el Vaticano, las iglesias de Cash Luna, etc.) a esta forma diferente de ver la vida?

En general la respuesta a esta última pregunta es obvia: “Por mí que lo hagan… el tema es quien le pone la energía para levantar eso”. En efecto. En muchos casos vemos que lo que hay no nos satisface o no produce respuestas para ciertos sectores de la sociedad, sin embargo nos falta motor de cambio.

Bueno. En Guatemala hay un grupo de gente (me congraciaré con ellos diciendo “de jóvenes”) que han decidido poner esa energía y cambiar eso.

Pienso en ellos y siento gran respeto por la labor que hacen. Tal vez si pudiera asistir a todas sus reuniones terminaría no coincidiendo con todo lo que dicen ahí. No importa eso. Lo que importa es que alguien se atreva a construir sobre la base de principios diferentes a lo que hoy por hoy masivamente (y ciegamente) ocupa todos los espacios. Y lo importante es que lo presentan y compartan con el resto de la sociedad (o la parte de ella a la cual pueden acceder por ahora).

Y finalmente les cuento para que me ha servido a mí (a miles de kilómetros de distancia de Guatemala), pensar en todo esto. Me ha servido para plantearme una pregunta: ¿Habrá algo remotamente parecido a la vuelta de la esquina de casa?. La respuesta sencilla es NO.

Pero lo interesante es que no muy lejos suele haber un grupo de Humanistas Seculares que se junta los domingos a las 10:15 para un “café secular” donde se debaten varios temas y se comparte un café con medialunas (o algo así, supongo).

Sí. Ya sé. Es la hora de ir a misa. Y lo que ustedes no saben es que es mi hora favorita para ir a pescar (porque el resto de los pescadores suelen estar en misa y tengo el río todo para mí). Pero acaso uno de estos domingos cuelgo la caña y me hago una escapada a ver qué onda. Ustedes, les deseo éxitos en esta iniciativa.

1 Los conceptos vertidos aquí son a titulo personal y de ningún modo representan la opinión de Michigan State University. Tampoco son el producto de la actividad profesional del autor. La afiliación se da con fines de identificación.

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